lunes, 24 de septiembre de 2007

El ejercicio de entrevistar

El discurso mediático ha mantenido, hasta este momento, un rango de objetividad en su decir. Esta prerrogativa pareciera adosarle a la práctica periodística un determinado valor de verdad, principalmente en los públicos consumidores de información, ya que éstos estarían obligados a establecer un pacto de fe con el medio que se las ofrece. Bajo esta perspectiva, es predominante la idea de que los medios de comunicación serían agentes discursivos que construirían la realidad, regularían y administrarían la moral de la sociedad.

Podrá decirse que este contrato de realidad es lo suficientemente flexible como para incluir la posibilidad de sospechar, en mayor o menor medida, de la realidad presentada por los medios de comunicación. Sin embargo -dudas más, dudas menos- la práctica periodística cuenta con aquella coraza sensible que legítima su institución y que no pocos problemas ha enfrentado a la hora de su exploración y reconocimiento. La objetividad es, sin duda, uno de los mitos más difíciles de derrocar.

¿Cuál es el lugar de las entrevistas en este contexto?

Las entrevistas refuerzan la creación de imaginarios sociales en el conjunto de la comunidad. Este ejercicio supone una permanente tensión semántica frente a la cual un buen periodista debe estar siempre alerta. Se debe permanecer en el diálogo utilizando todos los sentidos. No se puede ser condescendiente ni tampoco violento, la psicología de la entrevista es tan o más importante que la información que posea el entrevistador.

Se dice que hay una manera correcta de preparar la entrevista, y que un buen entrevistador tiene un determinado perfil. Me quedan dudas respecto de si existe o no un correcto método de proceder; conozco entrevistadores que jamás “prepararon” una entrevista y sin embargo, lograron buenos resultados.

En las escuelas de periodismo se habla de ciertos métodos y procedimientos: que técnicas y talleres de entrevista y no sé que otro tipo de mecánica para llevar a cabo lo que a todas luces es mucho más sencillo. A saber, solo dos tipos de entrevistas: la buena y la mala. La buena tiene que ver con las condiciones extratextuales del entrevistador, esto es, con su historia, su biografía, sus estudios, su capacidad, sus relaciones, su vida -Eliseo Verón las llamaría condiciones de producción-, y esta habilidad del entrevistador es innata o adquirida luego de un fatigoso trabajo de aprendizaje. La mala entrevista, simplemente no tiene remedio: preguntas llenas de lugares comunes, redundancia, falta de vocabulario, exceso de síntesis, poca empatía, violencia simbólica, manipulación, vileza, sed de “golpe noticioso”, prepotencia, condescendencia, interés de denuncia pública. Esto último respecto de ciertos periodistas que no les avergüenza obtener alguna declaración de un joven delincuente mientras es llevado detenido. No hay nada ahí, digno de ser contado. Enrique Symns diría que ese periodista es un canalla, un servil que aprendió el oficio a la sombra de la policía y que infla su pecho de orgullo porque ha conseguido entrevistar a un asesino.

No está ahí el sentido de la entrevista. La semiósis es un campo de batalla, en donde el discurso proferido por el entrevistado “lucha” contra las condiciones de reconocimiento del entrevistador y se produce un debate de ideas y reflexiones, en donde el entrevistador es capaz de asomarse hasta los ojos de su entrevistado y mirar a través de ellos. Lo maravilloso de la entrevista es precisamente aquella penetración, aquel traspaso de emociones, y no muchos son capaces de comprender lo bello de emprender un viaje junto al drogo que está frente a nosotros, o retroceder en el tiempo junto a la señora indígena que nos habla de su vida y nos hace sentir que somos todos igual de indígenas.

La entrevista tiene que ver con el choque y el ensamble de dos historias –la del entrevistado y el entrevistador- y he ahí su sentido más glorioso.

2 comentarios:

Luis Argandoña dijo...

Julio,
Super interesante tu blog.
Buena mezcla y buen foco.
Lo voy a estar siguiendo en mi reader.
Saludos,

Luis A.

Unknown dijo...

Julio: leí su blog. Varias cosas me gustaron,especialmente el enfoque que hace sobre el acceso a la justicia.
Es necesario superar esa brecha de desconocimiento.Es un peldaño fundamental en la escala de igualades que supone un sistema democrático.
Saludos y suerte