sábado, 22 de septiembre de 2007

Opinión pública contemporánea

La opinión pública ya no es el espacio del reconocimiento, de la diferencia, de la diversidad. Es el espacio monolítico de la sociedad, del arkhé despotiqué, de la esclavitud, de la sujeción, de la mismedad. Es un cuerpo sin sustancia que fundamenta sus lógicas en el sentido común. Usualmente no elabora, no se detiene un segundo en reflexionar sobre tal o cual acontecimiento, no analiza ni se pregunta nada.
En lo contemporáneo le llamamos público a lo que clásicamente llamábamos oikos, privado. Se ha anulado el principio de la diferencia, de la pluralidad y se ha construido un esteretipo que va de la mano con la ausencia y privación de pensamiento, cuyo discurso proviene de mapas e imágenes que han sido instalados fragmentariamente por las industrias culturales o bien por los medios de comunicación y las propias experiencias cotidianas de los individuos. Se constituye como el discurso de moda: tan inconsistente como su propia duración.
Cuando digo sentido común me refiero a esta idea como un sentido general, sentimiento o juicio de humanidad; con mayor precisión, como un conjunto de creencias que la mayoría de la gente siente que son verdaderas, pero en oposición al pensamiento teórico, por tanto, sin fundamentos técnicos ni filosóficos sobre ninguna materia. En este contexto, sin embargo, el sentido común adquiere un enorme poder cuando se instala en el imaginario colectivo la sensación de injusticia, por ejemplo, o algún tema donde salen a la luz las categorías valóricas que las personas le adosan a ciertos actos cotidianos.

La racionalidad del discurso público contemporáneo no tiene en vista el bien público, sino el bien de los poderosos. El discurso público tiene un carácter fundamental: ser norma, levantar un principìo único y universal, expulsando la disidencia en una comunidad. Es un principio totalitario que se apropia se la sociedad contemporánea. Este principio no sería otro que el del orden.

En la mediatización de lo político se dispone una aparente diversidad que no trae sino una metafísica de la mismedad.

"Todos los hombres tienen opinión, pero pocos hombres piensan"
G.Berkeley

3 comentarios:

víctor s. valenzuela dijo...

excelente refrito de las clases de pablo a.
vaya, compare, cuanta renovación.
qué blog tan dinámico

estamos en contacto!

víctor s. valenzuela dijo...

jajajaj
compáre,
q heres pháo!

Claudia Poveda dijo...

Tu articulo me recordo una conversacion y analisis en una reunion politica con el subsecretario Riveros: como los politicos y la politica se sale del simple discurso, del simple recuento de obras y cortes de cintas y comunica?
En medio de una avalancha creciente de estimulos y medios, como la estructura politica se adapta y aggiorna a este nuevo orden?
Me sorprendio ver un reportaje en el Mercurio hoy sobre Chile Primero y como herramientas normales y cotidianas son consideradas un chiche: tiene blog, escribe en comunidades virtuales, etc, es acaso que nuestras formas de hacer politicas estan aun tan apegadas a las viejas formulas que aquello que nos es tan cotidiano se volvio relevante?
Como la politioca accede a este monstruo que creo, al que debe satisfacer, si sus opiniones, gustos y deseos son tan volatiles?
Concuerdo contigo que la opinion publica ya no es ni tan libre ni tan altruista, simplemente podria señalarte que para el espectro politico se vuelve cada dia mas una incognita, y siguen apelando a las viejas y gastadas formulas para relacionarse con ella.
Si estas formulas siguen sirviendo pa sacar conejos desde el sombrero, solo las proximas elecciones lo diran.
Buen post, a lo mejor me sali un poco del tema, pero tambie veo esa fractura entre la opinion publica y en este caso, aquellos que buscan representarla.